Descripción
Hacienda Monasterio reúne muchas virtudes: un viñedo situado en la privilegiada Milla de Oro, entre Pesquera y Valbuena de Duero, y orientado al sur; unos suelos con una alta concentración de caliza, que confiere a los vinos finura y elegancia; un microclima muy favorable para la buena maduración de la uva y unos viñedos plantados en laderas, con un drenaje natural perfecto; también, la mano de dos expertos enólogos, Carlos de la Fuente y Peter Sisseck.
El Hacienda Monasterio es uno de los tintos emblemáticos de la bodega homónima, un auténtico referente entre los vinos de la Ribera del Duero. Se elabora básicamente a partir de uvas de la variedad tinto fino, a las que un pequeño porcentaje de cabernet sauvignon y merlot les añade cierto aire bordelés.
En el viñedo se reflexiona sobre cada gesto y sobre cada cosecha por separado, huyendo de fórmulas prestablecidas. Así, en años especialmente calurosos, se vendimia la uva de manera temprana para mantener la acidez y la frescura en el vino y mantener el grado alcohólico bajo control. Tras llegar la uva a bodega, las pieles permanecen durante 24 días en contacto con el mosto para cederle todo su color y aroma. La fermentación es conducida por las levaduras silvestres y la maceración es larga pero delicada. Después, el vino envejece durante 17-18 meses en barricas de los bosques de Allier, nuevas en un 30% y de segundo vino en un 70%.
Es un vino de color rojo rubí, brillante e intenso. Se muestra mineral en nariz, con fruta fresca roja, fresas, cerezas y un toque mentolado bien integrado con su crianza en barrica; tiene un perfume equilibrado, con matices y sutilezas. En boca tiene una entrada nítida y brillante, potente, pero también con fluidez; unos taninos redondos dan al vino volumen en el centro de la boca. Es generoso y de textura jugosa, con sabores maduros todavía por desarrollar en plenitud. Tiene la personalidad y el equilibrio suficientes para un desarrollo positivo y prolongado en botella. Su final es complejo y largo, con un frescor y una fragancia que dejan tras cada sorbo una reconfortante sensación de bienestar. Las cepas plantadas en un ya remoto 1990 están dejando sentir su madurez y definida personalidad con cada nueva añada.





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